Leyendo

Hay veces que uno lee no por querer entender algo, o por querer tener alguna cosa en claro. A veces uno lee (y en mi caso es muy frecuente, aunque no siempre) sin ninguna preocupación por entender lo que está leyendo, casi al contrario, tratando más bien de desentender, no sé si me entendés. O sea, leo porque me gusta dejar que mi mente vague por los lugares adonde el texto la va llevando. No me importa quiénes son los personajes, o qué hacen o dicen, sino más bien que la lectura me vaya apartando de a poco o de a mucho de la llamada  realidad cotidiana.

No porque ésta tenga algo de malo (lo cual, sin embargo, es bastante frecuente, aunque no siempre), sino porque hace bien despegarse un poco de lo que está aquí, soltarse, dejar de agarrarse tanto a lo que está aquí, así de pronto, en otro momento, no puede volver en puntas de pie, o de otras formas que le parezcan convenientes o apropiadas o interesantes, y llegar y zás, agarrar a la realidad cotidiana de sorpresa como quien dice ahá, ¡te agarré, no me esperabas! Claro que hay algunos autores o autoras, algunos libros, que favorecen este tipo de evasión, este tipo de lectura digamos así, despegada, o despegante. Unos de ellos, son dos de Henry James que estoy leyendo al mismo tiempo. No al mismo tiempo en sentido literal, sino alternadamente: Outra volta do parafuso, y A Fera na Selva. Creo que al propio Henry James tampoco debe haberle preocupado demasiado decir algo con precisión, sino talvez precisamente lo contrario, dejar de tener esa manía de tener las cosas en claro, y disfrutar, simplemente, de dejar la mente vagar, ¿te das cuenta?