LA RE-REELECCIÓN DE CRISTINA KIRCHNER SERIA UN GRAN RETROCESO, por Humberto Tumini

Al igual que Carlos Menem en su momento, la presidenta -que en ese entonces se oponía a un tercer mandato de aquel- está buscando la manera de continuar en el poder mas allá de lo que le permite la Constitución Nacional actual; de cuya redacción participó en 1994.

Por supuesto, tal como hacía aquel ex mandatario noventista, se cuida bien de no ser ella la que lo propone. Manda a sus muchos voceros a instalar la cuestión. Con argumentos diversos por cierto. Están los que frontalmente pregonan una Cristina eterna; también los que explican del valor de su continuidad para el supuesto éxito del modelo en curso; hasta aquellos que -con más cintura política- dicen que lo importante es modificar la Constitución para adecuarla a los tiempos que corren. Así por ejemplo lo expresó recientemente Gildo Insfrán, formoseño K, que entre sus muchos méritos exhibe 17 años continuos de gobernador, posibilitados por la obvia reforma de la Constitución provincial en 1999 eliminando la anterior inhabilitación.

En resumidas cuentas, un gobierno que no cumple con gran parte de la actual Constitución anda viendo cómo la reforma, buscando al mismo tiempo convencernos de que eso es bueno. Afectan sistemáticamente el federalismo, hostigando gobernadores que no les son adictos; intentan que sea letra muerta la independencia de poderes; y los derechos sociales -los que ya estaban y los nuevos- existen solo en el relato oficialista. Pocas dudas caben por tanto, de que su único objetivo es eliminar el obstáculo que impide una o varias reelecciones a Cristina. Lo mismo que hizo Néstor Kirchner en Santa Cruz y lo que intentó con Rovira en Misiones, que tan mal le salió.

No hay que permitirlo, afecta nuestra democracia que los gobernantes se atornillen a sus sillones. Basta con observar el avance del autoritarismo en lugares como la citada Formosa, o en municipios del gran Buenos Aires -por ejemplo en Merlo- para darse cuenta. Nadie es imprescindible para la marcha del país, y la renovación política es en bien de la nación y de su gente.

Que nos impongan la re-reelección, sería un gran retroceso. Por tanto, tal como hizo en su momento el obispo Piña, tenemos que promover una extendida opinión que se le oponga. A eso apunta la campaña de firmas del FAP: a que millones de argentinos y argentinas tomen conciencia de la maniobra, y se sumen activamente al repudio a la misma. Es allí, en la sociedad, donde hay que derrotarla.

Bienvenido además que otros sectores políticos, sociales y culturales, se sumen en el rechazo a que se reforme la Constitución para buscar retener el poder a como sea. Puede que no coincidamos con algunos de ellos en el país que queremos, y que por ende no avancemos luego en acuerdos electorales, pero es muy bueno que ahora empujemos todos juntos para derrumbar la intentona del kirchnerismo.

MOVIMIENTO LIBRES DEL SUR – FRENTE AMPLIO PROGRESISTA