La existencia es la experiencia

Pensaba en esa frase. Miraba la vida pasada desde tiempos de niño. Cuando miraba las plantas de malvón en las macetas de la casa de la calle Leonidas Aguirre 313 en Mendoza. Tanto tiempo había pasado.

Era mucho tiempo, verdaderamente. Esta noche, los vecinos visitándome, pensaba. Mis hijos e hijas lejos. Hermanos y hermanas. Tanta gente. Todo giraba.

Era como un túnel infinito. Cuando conoció el amor de su vida, en ese inolvidable año de 1990. Y todo empezó a volver a lo que es, a retomar su lugar.

La vida volviendo a lo que es, retornando a sí misma. Hoy recordaba con su compañera ese tiempo. El Padre Comblin, los amigos del grupo ecuménico.

Los vecinos, los hijos, los hermanos. Todo giraba. Papá, mamá, los abuelos y abuelas, los tíos que ya partieron, Navidad, Seu Chico y Doña Marieta. El hermano Damián. Utrecht.

Tanto tiempo. Weber, Marx, la Terapia Comunitaria. La movilización social. Adalberto Barreto. Omar, Gita, todo daba vueltas. Todo volvía una y otra vez, como un mar incesante.

Era la noche antes de Nochebuena, la noche antes de Navidad, la noche del 23 de diciembre de 2009. Esta noche. Boa noite, viu?