La eternidad en el poema “Altazor” de Vicente Huidobro

gracielaEn la necesidad de tomar un claro ejemplo del lúcido reconocimiento del poeta ante la experiencia de la eternidad, tomaré la obra Altazor del chileno Vicente Huidobro. Recordaré que Vicente Huidobro (1893-1948) -quien disputó con Pierre Réverdy la paternidad del movimiento creacionista, una de las variantes de la Vanguardia artística surgidas en la segunda década del siglo XX- había iniciado en 1914 su actividad poética y teórica, que lo convirtió en defensor de la libertad imaginaria. Non serviam proclamaba uno de sus célebres manifiestos, viendo llegada la hora en que el poeta debía independizarse de la naturaleza y entregarse a una dinámica de libre invención. Si menciono estos aspectos es solamente para encuadrar en debida forma el poema a que haré referencia, y señalar el giro que el mismo representa en la trayectoria del poeta.

En 1931 Huidobro publica en España el poema Altazor o el viaje en paracaídas. Se trata de un poema extenso, articulado en un Prefacio y siete cantos, y muestra en el itinerario del autor una nueva faceta a la que bien podemos denominar hermenéutica, pues nace del distanciamiento y examen de su propia posición, y produce la objetivación de sí en un personaje alegórico: Altazor, alto azor, al que llama así por ser un pájaro fulminado por la altura. Con ello no hace sino recrear el mito de Ícaro, despojándolo de las connotaciones morales que le adjudicó la Ilustración, y retomándolo en su prístina significación metafísica.

Huidobro se asume como Ícaro, más aún da a entender que considera a todo hombre como predestinado a encarnar esa aventura. De ella desciende el aeronauta con las alas fulminadas, pero no derrotado sino consciente y gozoso de haber descubierto su propia esencia y destino. Se trata de un momento de reanudación de la tradición simbólica y hasta podría interpretarse como refutación de las primeras tesis y manifiestos de Huidobro, al menos en su pretensión absoluta.

El Prefacio que enmarca al poema glosa aspectos del Génesis bíblico, da la palabra a Dios Creador y luego a la Virgen, en figura poco tradicional, como protectora del poeta. Es esta, ciertamente, una figura más propia de los trovadores medievales que del desafiante poeta creacionista.

A continuación inserto a título de ejemplo algunas líneas de los Cantos IV y V del poema, que expresan metafóricamente la experiencia de la eternidad, a la cual se halla dedicado todo el poema. La elección de los versos ha sido hecha para esta lectura en función de su mayor comunicabilidad desde el punto de vista lógico-racional, pero no porque pensemos que la totalidad de los versos, en su conjunto, carezcan de significación y comunicabilidad. Sigo en esto el ejemplo de Hans-Georg Gadamer en su lectura de Paul Celan , y por supuesto la de Heidegger acerca de Hölderin. Debe advertirse que se trata de una escritura eminentemente subjetiva, tendiente a mostrar estados de conciencia y no meramente objetos configurados ante los sentidos. Son frecuentes las asociaciones fónicas, y las anáforas, frases que se repiten y sirven de arranque a nuevas tiradas de versos.

Canto IV

No hay tiempo que perder
Enfermera de sombras y distancias
Yo vuelvo a ti huyendo del reino incalculable
De ángeles prohibidos por el amanecer
…………………………
Tu sueño se dormirá en mis manos
Marcado de la línea de mi destino inseparable
En el pecho de un mismo pájaro
Que se consume en el fuego de su canto
De su canto llorando el tiempo
Porque se escurre entre los dedos
………………………………….
No hay tiempo que perder
A la hora del cuerpo en el naufragio ambiguo
Yo mido paso a paso el infinito.
…………………………
Más allá del último horizonte
Se verá lo que hay que ver

Anuncia Huidobro, sin solemnidad alguna, un horizonte ulterior al horizonte de la tierra, y esta frase, que se reitera al final del Canto, da origen a una letanía de imágenes que giran alrededor del ojo, como después alrededor de otros motivos: la golondrina, el horizonte, el ruiseñor, etc. Exclama:

Levántate alegría
Y pasa de poco en poco la aguja de tus sedas…
………………
Préstame mujer tus ojos de verano

Noche, préstame tu mujer con pantorrillas de florero de amapolas jóvenes

Inscribe el poeta series metafóricas que expresan la alegría del ánimo, son imágenes de valor netamente subjetivo que prolongan en el goce del lenguaje el goce del aeronauta que ha vencido al tiempo.

La prudencia lleva los falsos extravíos de la locura naciente
Que ignora completamente las satisfacciones de la moderación…

No hay tiempo que perder
Para hablar de la clausura de la tierra y la llegada del día.
…….
Todo esto es hermoso como mirar el amor de los gorriones
Tres horas después del atentado celeste.

El vivir con lenguaje de pájaro
Nos habla largo, largo como un sendero…
………………….
La noche, lejos, tan lejos que parece una muerta que se llevan…
Adiós hay que decir adiós
Adiós hay que decir a Dios
Entonces el huracán destruido por la luz de la lengua
Se deshace en arpegios circulares…

……..

La experiencia de la eternidad se manifiesta en el poema de Huidobro como presente, pero también como anuncio de un tiempo transhistórico para la humanidad.

……….
Ciego sería el que llorara
Las tinieblas del féretro sin límites

Llegado a este punto el poeta hace una enumeración de difuntos por su primer nombre, como si estuviera leyendo sus epitafios en el cementerio. Ellos, Antonio, Teresa, Juan, han sido llamados a la eternidad desde sus tumbas.
Y advierte:

….
La eternidad quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Ah, entonces,
Más allá del último horizonte
Se verá lo que hay que ver
La ciudad
debajo de las luces y las ropas colgadas
El jugador aéreo
Desnudo
Frágil
La noche al fondo del océano
Tierra ahogada

La muerte ciega
y su esplendor
y el sonido y el sonido
Espacio la lumbrera
A estribor
Adormecido
La cruz en la luz
La tierra y su cielo
El cielo y su tierra
Selva noche
Y ríos día por el universo
El pájaro tralalí canta en las ramas de mi cerebro.
porque encontró la clave del eterfinifrete
rotundo por el unipacio y el espaverso
Uiu, Gigi
Tralalí trlalá
Aia ai ai aaia i i

(Fin del Canto IV)

Comienza el canto V con la frase:

Aquí comienza el campo inexplorado
……….
hay un espacio despoblado
que es preciso poblar
……….
Conoces tú la fuente milagrosa
que devuelve a la vida los náufragos de antaño?

Huidobro va a parodiar aquella célebre canción de Goethe, como después textos de Espronceda y de otros poetas. Es como si todos esos poemas empezaran a decir por fin su verdad desde la mirada del poeta aeronauta que los redescubre.
El arco iris, la rosa, el mar, la estrella, vuelven a brillar en esta atmósfera del héroe redimido, que vive el regreso del hijo pródigo a su origen.

Viento que estás pensando en la rosa
del mar
yo te espero de pie al final de esta línea
……….
detrás del águila postrera cantaba el cantador.

Constantemente, Huidobro se visualiza a sí mismo pleno de destino, reintegrado a un universo significante y pleno.

Creceré cuando crezca la ciudad
…….……….
Entonces en el cementerio sellado
y hermoso como un eclipse
la rosa rompe sus lazos y florece al reverso de la muerte
………..
se abre la tumba y al fondo se ve
un rebaño perdido en la montaña
La pastora con su capa de viento al lado de la noche
cuenta las pisadas de Dios en el espacio
y se canta a sí misma
………..

El canto se hace pródigo en enumeraciones metafóricas, citas, parodias, jitanjáforas (versos de pura sonoridad), asociaciones fonéticas, juegos de palabras, autoalusiones.

¿En dónde está el arquero de los meteoros?

El arquero arcaico
bajo la arcada eterna el arquero del arcano con su violín violeta
………………………………………………………………………

Ahora que un caballo empieza a subir
galopando por el arcoiris
Ahora la mirada descarga los ojos demasiado llenos
En el instante en que huyen los ocasos
a través de las llanuras
El cielo está esperando un aeroplano
y yo oigo la risa de los muertos debajo
de la tierra.

(Fin del Canto V)

Basten estos ejemplos del poema Altazor para calificarlo como un relato autobiográfico, obviamente no lineal ni directo, de la experiencia metafísica, un juego poético alrededor del Tiempo y la Eternidad, y un anuncio profético del final de los tiempos, con el advenimiento de la Ciudad Celeste. Todo esto es expuesto por Huidobro en el lenguaje diafórico de la vanguardia, antisolemne, provocativo y humorístico, con alternancia de imágenes oníricas y fantásticas y frases intelectualmente incisivas.

Este ejemplo podría ser completado con otros de poetas argentinos e hispanoamericanos como José Lezama Lima, Julio Cortázar, Luis María Sobrón, Leopoldo (Teuco) Castilla, Pablo Urquiza. Algunos de ellos son bien conocidos y otros casi desconocidos, pero su palabra sigue proclamando la vigencia de experiencias heteróclitas, ajenas al clima de una época que ha vaciado las tradiciones, y parece negar al hombre su condición de inmortal.

Extraído de: La poesía, un pensamiento auroral, a ser publicado por Editorial Alción.