La duda metódica

-La duda es para mí una dificultad constante. Convivo con ella a toda hora. Nunca sé qué hacer, o casi nunca, y aún después de haber decidido, sigo dudando. ¿Tenés alguna duda sobre esto?

–Ninguna, sin duda me parece que es como decís, y me parece muy lindo que así sea.

–Cómo muy lindo, es espantoso

–No exageres. Es mejor vivir con esa sensación de imprevisibilidad, más adecuada a lo que las cosas son, que actuar como si supieras de todo.

–Ahí me gustó. Ya va queriendo. Tenés razón, ¿por qué querer tener tanta certeza en una realidad incierta, no cierto?

–Seguro, si la realidad e tan cambiante, tan calidoscópica, como alguien dice y tiene razón, ¿por qué no jugar con esa imprevisiblidad?

–Yo creo que es muy lindo, vivir sin saber para dónde irás, o qué harás, o …..

–Bueno, así también ya es demasiado, hay que reflexionar antes de hablar, no se puede decir cualquier cosa, al menos no con cualquier persona o a cualquier momento.

–Sí, es un juego

–A jugar entonces

–Pois é

–Ya cambiaste de idioma

–Más vale, ¿alguna duda?

–Ninguna. Es muy lindo hablar mezclando idiomas, ¿no te perece?

–If you want

–Merci

–Pois então, ou então, pues entonces

–Ma pero

–Cosa fato, mascalzone?!

–No te pongas nervioso. Let it be, como decían los Beatles.

–Ya tenías que venir con los Beatles. No podés pasar sin hablar de ellos

–¿Y por qué no hablaría? Me encantan. Los amo

–Bueno, cada uno con lo suyo. A mí me gustan los Redonditos con ricota

–¿Quién los conoce?

–La familia, los amigos, esa amiga tuya que es fanática de los rockeros nuevos

–Bueno, al menos yo soy fan de un conjunto mundialmente conocido

–Ya te hacés el pillado

–Mirá, me voy yendo que viene mi esposa a caminar a la playa, la seguimos otra hora, ¿está bien?

–Tudo bem. Chau, até.