Julio Cortázar: razón y revelación

fotoEsta obra tiene su origen en el libro Cortázar y el Hombre Nuevo, publicado en 1968 por editorial Sudamericana bajo el nombre de Graciela de Sola, libro que ha sido considerado un clásico dentro de la crítica cortazariana.

Instalaba tempranamente un punto de vista que solo en años recientes empieza a ser considerado o compartido por algunos estudiosos de la obra: Cortázar es el cultor de una utopía poética, un defensor de la poesía, y de ese conocimiento no puramente racional que ha dado en llamarse, con Nietzsche y María Zambrano, Razón Poética.

Aquel ensayo inicial consideraba la obra de Cortázar hasta Rayuela (1963), poniendo su atención en la etapa cuarentista, no muy conocida entonces ni aún ahora. La compulsa que después realizó Graciela Maturo de toda la producción del escritor hasta su muerte (1984), y de las páginas inéditas que dejó y han seguido publicándose por mano de albaceas e investigadores, ha confirmado y ampliado notablemente las primeras valoraciones que situaron a Cortázar como un Superrealista, un artista de dimensión espiritual consciente y valerosamente asumida, frente a la sociedad mercantilista e incluso a las revoluciones parciales que han intentado corregirla.

A través de una lectura minuciosa y atenta, con afinidades manifiestas, la autora llegó a mostrar al escritor en su total evolución, con un temple abiertamente lírico en los comienzos, luego encauzado en ejercicios lúdicos o filtros humorísticos, en una labor coherente, polifacética, provocativa, que no deja de constituir una singular realización literaria, siendo, al mismo tiempo, una negación de los encantos de la Literatura.

Los juegos de Cortázar confluyen en definitiva – según la autora- en una opción de vida: la búsqueda del cielo de la rayuela, la resolución de los opuestos, el satori o como quiera ser llamado ese nuevo estado del hombre. No debe extrañarse que este ensayo llegue a visualizar, en tal opción, una cierta forma de religiosidad cósmica y universal.

Esta obra rescata también otras facetas del escritor: su sensibilidad social, su creciente compromiso ético-político, su preocupación por la patria argentina y latinoamericana a la que siempre tuvo presente desde su “destino occidental”. Impulsó el afán de cambiar el mundo, sin perder de vista el mandato primordial rimbaudiano: Changer la vie.

El libro muestra a las claras esta convicción del autor de Rayuela: Solo hombres nuevos podrán crear una sociedad nueva. Estamos en presencia de un trabajo serio, no meramente anecdótico, aplicado a la exégesis de los textos mismos, la valoración de su lenguaje, rasgos propios e inserción histórica.

Según Graciela Maturo, Cortázar ha traspasado los límites de la Modernidad antrópica, sin volver por ello a una etapa teocéntrica. Le atribuye la calidad de un pensador “futuro” en el sentido heideggeriano, perteneciente a esa constelación que anticipa un hombre nuevo y reconciliado con su origen.

Bibliografía:
Graciela Maturo, Julio Cortázar, razón y revelación (Buenos Aires: Biblos, 2014)