Integrándome

fotoHace un ratito, salí a dar una vuelta por el bairro. No tanto por un trámite que necesitaba hacer, sino más bien, por una necesidad interna, de renovarme, recargar baterías.

Eso de andar por ahí, tiene la virtud de reponerme a una normalidad que es muy saludable. Ver que uno puede. Y que allí afuera, hay todo un mundo de gente y de cosas, de autos y veredas, donde también tenemos un lugar.

Antes de salir, había escrito esta frase, que compartí en el Facebook: “Poner nuestra historia en cada uno de nuestros pasos. Poner nuestros dolores a impulsarnos a un vivir más íntegro, todos los días.” Mientras caminaba, pensaba en una pregunta que nos hacemos en la Terapia Comunitaria Integrativa: “¿Cómo lo que hago hoy, se inserta en mi historia de vida?”

La pregunta se repetía en mis adentros. Yo sé cómo es que este mi actuar hoy, tiene todo que ver con mi historia de vida. Así, caminando y reflexionando, pasé en frente a un edificio donde vive un amigo mío, poeta de Mamanguape. Persona que tiene el don de poetizar.

Llegando a la avenida adonde me dirigía, pagué lo que debía, y seguí viaje, por el mercado de artesanato, donde compré unas chinelas. Ví un libro de Martha Medeiros en un kiosko, sobre las mujeres: “Doidas e santas.” Leí la contratapa, y volví por el laberinto de callecitas que hay hasta llegar de nuevo a la avenida donde vivo.

Ahora anoto estas cosas, como quien sabe que es así, ladrillo sobre ladrillo, que vamos haciendo nuestro lugar en el mundo. Juntando nuestras vivencias, nuestra experiencia. Termino ahora, repitiendo la frase que me sacó a la calle esta tarde: “Poner nuestra historia en cada uno de nuestros pasos. Poner nuestros dolores a impulsarnos a un vivir más íntegro, todos los días.”

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