Integrando

fotoHasta que no vengo al mundo de lo minúsculo, estoy como perdido. Es el mundo que soy capaz de habitar. Es el mundo de una mirada, de un tono de voz, que me dicen inequívocamente cosas que sé de imediato, sin sombra de duda. Es también el mundo de mis pensamientos, de mi mirada interior, donde frecuentemente encuentro las claves para salir de situaciones que me aprisionan.

Esto es una especie de encaje con el mundo externo, ya que no hay esa articulación interior, ese encontrar dentro de mí lo que me libera, sin una articulación con las personas de mi entorno imediato. El adentro y el afuera son un encaje perfecto. No hay uno sin el otro. Lo que me rodea y lo que me alimenta y me ilumina desde adentro, son una conexión imediata.

Estos días pasados, y aún hoy también, han estado viniendo a mi memoria tiempos oscuros. Tiempos de mucha oscuridad. Oscuridad y nada, pensé durante muchos años. Hoy veo que no, que desde esa oscuridad, y en el medio de ella, había una luz que brillaba. Hay una luz que brilla en la oscuridad.