Integración

Escribo para hacerme presente. Para estar aquí. Para saber quién soy. Para juntarme y estar entero. Para saber qué pasa y qué me pasa. Para no vivir automáticamente, sino concientemente.

El domingo pasado estaba en las Ocas do Índio, a pocas horas de iniciar el regreso a João Pessoa. Ahora esos momentos de conocimiento y reflexión colectiva y personal, resuenan en mi memoria.

Algo me llamó la atención especialmente: el pasado que se entremezcla con el presente. Cuando veo, ¿qué veo? Cuando oigo, ¿qué oigo? Tuve la oportunidad de empezar a practicar este ejercicio, pocos días después de haber llegado de regreso.

Es una forma de permanecer atento al juego de vai-ven que ocurre constantemente, entre lo que fue y lo que está siendo. Puedo dejar de vivir tanto a la defensiva, creyendo que debo sobreponerme a quienes me rodean, o temerles.

Viene como que una sensación primera, infantil, o de mi juventud, de una confianza básica. Puedo vivir más tranquilamente. Y también puedo jugar con ese cruce de palabras que se procesa en lo cotidiano.

Un crucigrama móvil y contínuo. Infinito. No necesito ser completo ni perfecto: puedo confiar y completarme con quienes están conmigo a mi alrededor. Familiares y amigos, y gente que voy encontrando por ahí. ¡Es un juego, y es muy lindo!

La vida ya no pesa tanto, o no pesa para nada. Ocurrió que me contactó un periodista de rock de Argentina, y me mandó una foto de una carta que yo escribí en 1969 a una revista, ilustrada con un dibujo mío, pidiéndoles que publicaran algún artículo sobre Los Beatles.

Esto viene a traerme algo de mí que estaba un poco olvidado. Pero yo soy eso también. Alguien que disfruta de la música, de la poesía, la literatura, la pintura, la belleza, en fin. No tan serio ni tan no sé qué. Más bien un poco de esto y también de aquello. ¿Me explico?

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