Identidad

Pongo una letra en la hoja y está todo bien. Todo es como debe ser. Estoy en mi lugar. Respiro mejor. En realidad es ahora que empiezo a existir. Esta mañana presenté mi libro Um Terapeuta Comunitario em busca de si mesmo en la Livraría do Luiz, en el centro de João Pessoa, Paraíba.

Ahora es de tarde y me pongo a escribir, decir alguna cosa. Traer la vida al papel, como vengo haciendo. Dejar que las palabras vayan bajando, y así bajan, así voy llegando. Esta mañana me escuché al hablar, antes de hablar, y escuché el ambiente de la librería. Entonces la palabra vino. Escuchar.

Me doy cuenta de que en los días actuales muy poco se escucha. Creo que esto es antiguo. Más bien tenemos afán de hablar, decir, ocupar espacios. Lo mío es más bien lo contrario, escuchar. Cuando escucho me veo, me siento, me tengo de vuelta. Esto no siempre lo practico, ya que me habitué a un cierto esfuerzo por hablar. Aún así, sea que escuche o que hable, trato de evitar la mecanización, el hacer de cuenta, la ausencia, el medio estar.

En la presentación de esta mañana, me di cuenta que la TCI es una lectura de uno mismo, es una recuperación de la manera propia de ser y de estar en el mundo. Sucede que el vivir en relación muchas veces desdibuja nuestros propios contornos, hacemos cosas para agradar, ser aceptados/as. No es preciso que esto sea contínuo.

En realidad es mejor que por más que hagamos concesiones, muchas veces inevitables, no dejemos de mantener la conciencia clara de quién somos, qué estamos haciendo, por qué estamos aquí, qué es lo que esto que estoy haciendo tiene que ver con mi historia de vida.

Me doy cuenta de que al haber compartido la historia de mi experiencia de recuperación de mi propia identidad en la TCI, respiro mejor, me siento aliviado. Es como haber cerrado un ciclo. Esto es sin embargo cambiante. Algo nuevo empieza cada vez que una etapa concluye.

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