Hombre de máscara de pájaro

Ante un collage de Marx Ernst

El puñal se ha clavado
en el pie de la joven madre.
Puedo oír su gemido como gotas de sangre
entre nubes grises.

-No me cautivarás
hombre de máscara de pájaro,
jugador de dados enlutados.
No podrás destruir mi red de nube y sueño
ni convertir en polvo la rosa que me habita.

Volatinero cruel de amarillas vestiduras,
hechicero que esgrimes un látigo de violetas.
Tu voz enredaba mis cabellos
al gélido fuego de tus venas.
Tu canto encantaba mis oídos
con su seda de nardos.

Otro canto suena ahora desde las colinas
en el amanecer.
Una música hecha de luz,
un bálsamo sagrado.

Fuente: Jardín de sal (2015).