Frontera

No soy perfecto.

No sé lo que podría llegar a ser la perfección.

¿No tener defectos?

No sería humano.

Aquellas partes de mi ser que no me gustan, que quisiera no tener y que sin embargo están ahí, son un desafío. A ver si soy capaz de amarme como soy, como estoy.

Ya quise ser perfecto, no tener defectos. Era una tortura. De vez en cuando vuelve esa aberración imposible, esa torturación indecente.

Justamente quienes más pregonan perfecciones, más practican anomalías.

Aquello en mí que es una frontera, me recuerda situaciones en las que no me pude defender ni proteger. No puedo ser tan duro conmigo mismo que no me quiera por ser como soy, si justamente soy como soy porque vivo en un mundo donde los límites entre lo permitido, lo decente, lo noble, son frecuenemente violados.

Ese río interno que en mí viene y va, me recuerda que soy esa agua que corre, y es tan lejos como pude llegar.

La paz es interna, y en buena medida depende de cuánto sea capaz de amarme de manera incondicional.

Deixe uma resposta

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *