Fortaleza

Podría parecer que un país se encuentra solo, cuando cae en el abismo de la insanidad y la desagregación, de la barbarie que nulifica el valor de la vida humana.

Pero no es así. La experiencia enseña que hay un tejido minucioso, tanto dentro como fuera, que resiste, e insiste en lo que es luminoso y bueno, justo y correcto, decente y solidario.

No caemos, a rigor, nunca del todo. Hay esa textura consistente, indestructible, que sobrevive a todas las tormentas personales y colectivas.

Hay que respirar, seguir apoyándonos en lo que nos fortalece, aquello que está por completo fuera del alcance de lo que parece tener el poder de destruirlo todo. Eso que es invisible, apenas perceptible, es simplemente aquello que yo soy, lo que me mantiene vivo, el amor, Dios.

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