Formas agradables de pasar el tiempo

Una de las formas más agradables de pasar el tiempo, es riéndose con uno mismo, o de uno mismo, pero en el buen sentido, o sea, te ríes de las cosas que te hacen sufrir, viéndolas como algo ridículo o gracioso. Hoy, por ejemplo, se me ocurrió, mientras estaba en la playa, y pensé en un ser cuya presencia me desagrada bastante, que lo que debería hacer es ignorarlo, no al punto de llevármelo por delante o pegarle, sino a nivel que no me debería importar su presencia, su modo de ser. El sólo hecho de haber pensado en esto, me hizo reír.

Otras veces, se me ocurren cosas por completo extemporáneas, o extravagantes, como supongo que a todo el mundo le debe pasar. Cosas que nos hacen reír, y que van aliviando el peso de lo que fuera que nos esté molestando. Cuando pensaba en ese sujeto desagradabilísimo, en sus costumbres y formas de caminar, por ejemplo, me vino la imagen de un percherón, y me reí conmigo mismo. Otra vez, se me ocurrió que el ser en cuestión se parecía a uno de los tres chiflados, o a una mezcla de Jerry Lewis y Cantinflas, pero para peor, o sea, exagerando las locuras de cada uno de ellos.

Y así, mientras el tiempo va pasando, me viene a la mente que hacerse chistes malos también nos hace reír, de tan malo que es el chiste. Como ser pensar que alguien se podría llegar a reír por las cosas que escribís. En otra oportunidad, al ver en la memoria., las formas como esta criatura repelente anda, haciendo ruido con las chancletas, me acordé de otro ser también desagradabilísimo, que bajaba las escaleras haciendo un ruido como de pato, plaf, plaf, plaf. Así uno se va dando cuenta de que muchas veces se aflige por cosas que no tienen nada que ver.

 

 

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