Seriamente

Si hay algo que los dictadores no soportan, es el buen humor.

El actual usurpador de la presidencia de la república no soportó ser visto como lo que es, un vampiro, en el desfile de carnaval de Rio de Janeiro. Los gobernantes totalitarios exigen ser reverenciados, temidos.

Cuanto más amorales y anormales, son más exigentes en cuanto al respeto indebido que exigen. ¡Vamos a reirnos mucho de toda esta pandilla de delincuentes inmorales!  ¡A ver si se van de una vez y no vuelven más!

A fuerza de carcajadas, vamos a devolverle a este país la alegría de vivir. ¡Fuera vampiros!

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