Experimentando

escribirMuchas veces uno no tiene nada en especial para decir. De esta forma he empezado varias veces mis escritos. Pero el hecho de no tener nada en particular para escribir, no impide que, de todas formas, algo vaya siendo dicho. La palabra viene por sí misma.

Esta mañana y ayer a la noche, al volver de una reunión con amigos, pensaba en esto: uno escibe aún cuando no está escribiendo. La atención está volcada siempre sobre el mundo externo e interno, captando formas, frases, gestos, actitudes, sentimientos, paisajes, todo lo que está alrededor y dentro de uno mismo.

Así, de algún modo, puede decirse que escribir es una tarea contínua. Hay también momentos de silencio, un silencio pleno, que te dice muchas cosas. Y momentos de soledad, vacío. Todo lo que es humano nos está deparado a todos los humanos, sin excepción.

Cuando uno se descubre escritor (o escritora, hoy siempre hay que aclarar, si no ya sabés), se abre todo un mundo, el pasado más remoto, los primeros recuerdos de la infancia, y el presente, se amalgaman en una sola y única realidad. Se termina con la sensación de disociación y desarraigo.

Hay varias cosas que contribuyen para ésto: la Terapia Comunitaria Integrativa es una de ellas, y muy poderosa: uno vuelve la atención hacia la unidad de su vida. ¿Como lo que soy y lo que hago hoy se insertan en mi historia de vida? Esta pregunta rompe la fragmentación, evita la mecanización del vivir.

También el escuchar a los demás, el abrirse verdadeiramente a la presencia de las otras personas, va limpiando, podríamos decir, nuestra percepción. Los prejuicios, la rigidez, la fijación, y esa especie de auto-hipnosis que nos acomete cuando nos encerramos en nosotros mismos.

Cuando me abro al mundo, el mundo es como si me fuera llevando. Lo de aquella canción: vida, leva eu. De pronto no es necesaria tanta prevención. No es necesario estar rigiéndose siempre por el miedo y la desconfianza. También se puede confiar.

Y puedo confiar, cuando me atengo más a la experiencia, a mi propia experiencia, que al pensamento o a las ideas. Escribiendo es como si fuéramos despojándonos de las paredes que nos separaban del mundo externo e interno. Vamos llegando de a poco, a un contacto más verdadero con nosotros mismos, con el ser que experimenta desde aquí, desde esta persona que soy yo.