Esperanza activa

downloadHan pasado ya tres meses desde aquella vergonzosa sesión de los diputados brasileños, en que se aprobó el proceso ilegal y anticonstitucional de impedimento de la Presidenta Dilma Rousseff.

Fue un tiempo de volver a las calles. Ver el rostro de todo un pueblo movilizado. Volver a recordar lo que es, lo que puede llegar a ser, la fuerza de la indignación de un pueblo que se niega a perder la democracia, las conquistas sociales, los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Este ha sido un tiempo de volver a involucrarme con las causas grandes, las causas comunes, el bien común, de un modo diferente a como lo hago habitualmente. Salí de una cierta acomodación, de un cierto confort, para volver a sentir las emociones que nos mueven cuando es algo colectivo de un valor inconmensurable, lo que está en riesgo.

Sentí miedo, indignación. Sigo sintiendo esto, y una esperanza que sigue persistiendo, de que el golpe no va a vencer. Puede ser que consigan doblegar la voluntad democrática de este país, doblarlo de nuevo, humillarlo, como lo han estado haciendo en estos tres meses de agresión a los derechos humanos, cercenamiento de la libertad de expresión, violencia policial, atropello al derecho de protestar pacíficamente.

Podrán conseguir sus objetivos anómalos e inmorales, seguir agrediendo como hicieron con el Presidente Lula y la senadora Gleisi Hoffmann, mostrando su total falta de respeto a la ley y a la justicia. Podrán implantar el maldito capitalismo salvaje de los partidos de la derecha golpista y reaccionaria.

Pero no van a tener paz. Van a tener que apelar a la fuerza bruta como lo han venido haciendo cada vez que han tenido la oportunidad de hacerlo. Y van a tener que seguir mintiendo desde la prensa fascista y canalla, distorsionando todo. Violentando la palabra.

Deshaciendo un país que con mucho trabajo pudo levantarse y rehacerse después de siglos de oligarquía y dominación conservadora. Pero esta obra destructiva va generando una fuerza contraria que inevitablemente va a actuar en el sentido de recomponer lo destruído. La delincuencia actualmente en el poder no es omnipotente. Esto lo van a ir sabiendo cada vez que traten de atropellar el bien común, como ha venido ocurriendo.