Escribir

Pongo algunas letras en la hoja y ya empiezo a respirar mejor.

Mi lugar es para ser habitado. No hay algo como “escribir bien.” Yo escribo como escribo.

No niego cuánto aprendí y aprendo con algunas observaciones que he recibido acerca de focalizar más, repetir menos, ser más claro, tratar de usar menos palabras.

Pero esto son reglitas. No alcanzan al hecho en sí del escribir.

Esto para mí es abrir una puerta por donde me voy y de donde viene algo de mí que se había ido tan lejos.

Es un niñito que sonreía. En el patio de la casa de mis padres, donde vivía con mis hermanos, y había malvones y unas flores blancas.

La vida todavía era algo que se iba dibujando adelante. Ahora la mirada es hacia ese origen.

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