El sistema de EE.UU.

Por Isaac Bigio, de Londres

EE.UU. elige a sus mandatarios con un modelo que está a medio camino del que rige al sur y al norte de sus fronteras.

América Latina ha venido adoptando el sistema francés, en el cual el presidente debe ser electo con más del 50% de los votos, permitiendo que haya dos vueltas y que en la primera puedan competir una pluralidad de partidos que expresen a bases y proyectos sociales distintos.

Canadá tiene el mismo modelo de Gran Bretaña, en el cual no hay presidente sino un jefe de Estado vitalicio y heredado (la reina Elizabeth II) y donde el jefe de gobierno es un primer ministro electo por un Parlamento uninominal.

Como allí no hay representación proporcional, el ganador suele quedarse con todo (el laborismo británico detenta el 55% del Parlamento pese a que sacó sólo el 35% de los votos).

EE.UU. comparte con el primer modelo el hecho de ser una república presidencialista, pero carece de dos vueltas. EE.UU. no es una monarquía constitucional, pero su mandatario no es electo de manera directa, y el candidato que gana en un Estado se queda con todos los electores de éste (con lo cual pueden darse casos como el de Bush quien llegó a la Casa Blanca pese a haber perdido en votos).

Con ese sistema, EE.UU. ha logrado ser el único país importante que ha logrado evitar que haya más de dos partidos.