El presente, la realidad

Recuerdo cierto poema en que Fernando Pessoa dice que a él lo que le interesa es la realidad, no el presente. Jorge Luis Borges, en su poema “El despertar”, describe la llegada de nuestra conciencia a esto que está aquí, a lo que vemos cuando despertamos, como un venir del sueño al sueño compartido. Estas dos referencias me parecen convenientes para comenzar estas breves reflexiones. Hoy pensaba que el presente es la eternidad, o puede ser lo eterno. Si uno puede estar presente, cuando uno está presente, todo lo que uno vive, lo que Jesús llama el Reino de Dios, ese vivir en el presente, ese estar aquí en el lugar donde estoy, viendo lo que veo, sintiendo lo que siento, y haciendo lo que hago, es el propio paraíso, es el regalo de Dios.

Cuando uno piensa que la realidad es el presente, o si uno puede llegar a estar presente en el momento, la realidad nos incluye por completo. En ese caso, la realidad es el presente, o el presente, la actitud de presencia, es una puerta o un pre-requisito para que estemos en la realidad, para que nos percibamos como parte de ella.

Ocurre que hay algunos obstáculos, que Julio Cortázar describe en unos de sus cuentos en Historias de Cronopios y de Famas, llamado “Manual de instrucciones”. El autor describe que en un momento, después de que uno ha despertado y ha encontrado las cosas que están aquí, sale a la calle y encuentra la calle, pero no la calle pensada, sino la calle. Esto me da la clave de lo que quiero decir ahora: No la calle pensada, sino la calle.

Cortázar coincide con Borges en esto: lo que está aquí, es lo que está aquí, no lo que pienso que está aquí. Aunque sea un sueño, en el poema de Borges, un sueño compartido, es el presente. Si es un sueño, el sueño compartido, es una realidad. No sé si es “la” realidad, pero sí una realidad. Y a esto es a lo que quería llegar, o una de las cosas que quería compartir en este momento: Es posible estar aquí, hacerse cargo de lo que significa estar vivo, estar respirando, penando, viendo, sintiendo, sabiendo que hay algunas horas o algunos días o muchos días o muchas horas por vivir, hacerse cargo de lo que significa esta en un cuerpo, recordar, pensar, proyectar, trabajar, soñar, amar.

Estar aquí, recibir con todo lo que es estar vivo, puede ser ya no, entonces, una puerta para la realidad, pero sí la realidad misma. Depende de un estado de atención, de un estado de relajamiento, de un abandono o reducción de mis expectativas, mis prejuicios, mis ideas hechas, que muchas veces ocupan el lugar de lo que está aquí, bloqueando el acceso a la realidad, al presente, al sueño compartido, al reino de Dios.

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