El derecho a protestar en la Argentina debe ser resguardado

Yo creo que el hecho de que yo sea un argentino viviendo en el exterior, no me desautoriza de modo alguno, a pronunciarme sobre lo que ocurre en la Argentina. En particular, quisiera decir algunas palabras sobre la reciente marcha nacional en protesta contra el gobierno de Cristina Kirchner, y su pretensión de reformar la Constitución para poder re-reelegirse.

Me quedó claro, como creo que a la mayoría de las personas que hemos podido ver esta gigantesca manifestación que ocurrió no solo en Buenos Aires, sino en Mendoza y en varias otras ciudades del país, que hay una parte de la ciudadanía que le ha perdido el miedo al gobierno de Cristina Kirchner. Eso es saludable. El miedo no es un buen ingrediente de la política.

Cuando la ciudadanía pierde el miedo y sale a la calle, como salió en la Argentina el 13 de setiembre, es una señal de atención. Una señal de atención que parece haber sido ignorada por el gobierno de Cristina Kirchner, y por la vasta gama de intelectuales y periodistas que la apoyan.

Toda una supuesta prensa “progresista” al servicio del oficialismo, se empeñó y sigue empeñada en descalificar toda oposición al gobierno nacional en la Argentina, como si ser oposición o estar en la oposición fuera algo indecente, algo equivocado. La democracia vive del disenso, pero esto no lo sabe esa masa de intelectuales y periodistas que apoyan incondicionalmente al actual gobierno nacional de la Argentina.

Un país donde no hay oposición, es campo abierto al abuso del poder, como viene ocurriendo en la Argentina. Es contrario a la democracia, el intento abierto o solapado de callar a las voces discordantes. Se prepara en Argentina otra marcha nacional contra las pretensiones de eternización de Cristina Kirchner en el poder.

Debe quedar en claro que el gobierno nacional tiene la obligación de escuchar estas voces discordantes. El país no es un partido, no es una iglesia, no es una empresa, donde la voz del patrón manda y se acabó.

Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de manifestar sus opiniones, con pleno respeto a su vida, y a su integridad física y moral.