Dominó

La huelga de los camioneros está teniendo la virtud de romper ciertas rutinas. Una cierta acomodación.

El poder de una categoría de trabajadores, empieza a resquebrajar aún más la dominación impuesta por el gobierno ilegal e ilegítimo, que supone que debajo de él existen apenas burros e idiotas analfabetos. La prensa venal hace su trabajo sucio, tratando de mostrar los perjuicios que la huelga acarrea al conjunto de la población.

No le importan las injusticias, sólo el dinero. Si fuera una huelga de profesores, no habría todo este alborozo. Una huelga docente puede arrastrarse por meses, y a nadie le importa demasiado. Lo que quiero enfatizar ahora, es que gracias a esta huelga de un sector vital de la sociedad, empezamos a mirarnos más unos a los otros.

En función de la quiebra de la rutina habitual, ahora tenemos que ver a las personas cercanas, con más atención. Necesitamos más unos de los otros. Esto es muy bueno. Ya no basta el automatismo mecánico, voy al supermercado o a la verdulería y pago y me voy. Voy, pero no hay las mercaderías que busco.

Tengo que hablar con los empleados, que me hablan de sus vidas, su esfuerzo para llegar a tiempo al trabajo, las dificultades que enfrentan para atravesar los bloqueos. Ya no puedo simplemente usar a la gente, tengo que tenerla en cuenta como gente. Esto es muy bueno. Lo que no pudieron los discursos y movilizaciones, capaz que lo pueda este juego de dominó que empieza a mostrar la fuerza de los de abajo.