Dirección

Nos ponen a que tratemos de cambiar lo que no cambia: el Estado, la estrutura social, el sistema capitalista, las instituciones.

En cambio podemos cambiar, si nos empeñamos lo suficiente, la relación que tenemos con nosotrxs mismxs.

Puedo terminar con la guerra interna interminable que consiste en querer ser yo otra persona que la que soy.

Puedo establecer la paz interior si me acepto como soy, con mis defectos y limitaciones.

Puedo tener una relación armoniosa y amigable, amorosa, conmigo mismo, si compreendo mi historia de vida y la forma como ella me condicionó o determinó a que yo sea como soy, sienta como siento, actúe como actúo.

No digo que debamos dejar de trabajar por un mundo justo y repetuoso de las diferencias. Lo que creo es que ese mundo nace de uma revolución interior, un volverme hacia mí mismo con ternura y cariño, con verdadeira compasión y comprensión.

Dejar de tiranizarme exigiéndome lo imposible, una perfección que solamente existe en las mentes enfermas de quienes viven del dolor y del sufrimiento que nace de la alienación y del extrañamiento.

La vida es muy corta, demasiado efímera como para que la desperdiciemos dándole la espalda al tiempo que huye.

Cada día es una oportunidad más para que yo me vaya adentrando más y más en esta maravilla que me incluye, me sostiene y me lleva más allá de mis límites, hacia una eternidad accesible a través del arte.

La vida es un tejido mínimo que puedo visualizar en ciertos momentos, que siento en algunos colores, que se expresa en algunas palabras. Esta composición mínima es la estructura misma del universo, la substancia de la realidad.

Comprendo con humildad que este camino sólo lo recorro en comunidad, abierto a lo que las otras personas me transmiten, en un diálogo constante que relativiza todas mis certezas y me abre sin cesar al misterio de la vida.