Desalienando

Trataba de decir algo que está muy claro para mi espíritu, y es que siento que estoy volviendo a ser yo, dejando de ser lo que no era yo, cosas que me había creído de mí mismo y que eran falsas, se están yendo. Pagamos un precio muy alto por existir en sociedad, y esto no sólo a mí me pasa, sino a mucha gente.

Este sistema vive de la alienación, así que no es extraño que te enajenes y que, si te esforzás mucho, si le das duro, pero duro de verdad, un día te tengas de vuelta, como yo me estoy teniendo.

Pero nadie se aliena ni se desaliena sólo. Es verdad que si no te querés desalienar, seguirás siendo, como decía Allan Watts, el teólogo de los hippies, en su bella obra “Tabu – O que não deixa você saber quem você é”, una falsificación legítima. Pero no me gustaría irme demasiado a lo genérico, sino registrar el hecho de que yo, que escribo estas líneas, me estoy volviendo cada vez más yo mismo, más el que soy de verdad. El que no podría dejar de ser, el ser que soy por ser yo nomás, qué tanto.