¿Cuál ha sido tu experiencia?

amanecer¿Cómo ha sido tu experiencia? Cuando me hago esta pregunta, viene a mí una respuesta concreta, de la vida, no del pensamiento, que a veces me dice algo completamente extraño a la realidad. Puede ser que yo sea capaz, que yo pueda, y el pensamiento, la idea, me dicen exactamente lo opuesto: que yo no puedo, que no soy capaz.

Cuando yo me pregunto: cuál ha sido mi experiencia, viene un refuerzo de lo que soy y de lo que puedo. Se refuerza mi auto-confianza, mi auto-estima, en la medida en que ésta deriva en gran parte, de la evaluación que hago de mi capacidad. Pero aqui hay una trampa. Puedo y debo ser capaz de quererme y aceptarme, inclusive a pesar de no ser capaz, a pesar de tener limitaciones.

Este es un aprendizaje siempre vigente: quererme a pesar de mis limitaciones. Pero el eje de lo que quiero decir aqui, es que la pregunta ¨cuál ha sido mi experiencia¨, viene a traerme una reafirmación de mi capacidad, del valor de mí mismo, un valor que se sobrepone a la censura, a la exigencia desmedida, a una expectativa de desempeño talvez imposible de satisfacer.

Cuando pregunto por mi experiencia, veo al vencedor, a ese ser que soy, que desde la infancia hasta este momento presente, fue capaz de enfrentar todo tipo de situaciones, y resolverlas, resolver todos los problemas, o casi todos. De hecho, si estoy aquí, es porque fui capaz de vencer todos los desafíos que se me presentaron. En la sabiduría popular siempre hay un énfasis muy fuerte en lo que se aprende por experiencia.

El saber adquirido en la escuela de la vida. La pregunta que encabeza estas reflexiones nos trae de vuelta a ese espacio virginal, podríamos decir, a ese lugar primero de nuestro encuentro con el mundo. Un espacio que está ocupado por una partícula infinitesimal de nosotros mismos, en donde se encuentra la fuerza primera, la confianza total, esa que tuvimos de niños, de saber que todo sería posible.

Que todo estaba en nuestras manos. Después pudimos ir introyectando nociones equivocadas y negativas a respecto de la persona que somos, como dice Paulo Freire al referirse al enemigo interno. Es la basura interior, que se sitúa generalmente en el terreno de las ideas. Pero además de las ideas, está la práctica, la experiencia, que nos dice que siempre fuimos vencedores, aún en medio de las más difíciles situaciones.