Creciendo

20150227_114838Esta tarde me pasó que estaba meditando sobre algunas cosas. Dificultades del presente, oriundas de hechos del pasado que dejaron marcas. Una y otra vez, uno tiene que enfrentar estos ecos.

Reverberaciones que nos roban el presente, lo condicionan, lo desmigajan. Sé que estoy siendo un poco enfático demás. Característica personal. De todas formas, el énfasis, la exageración, aluden a un hecho real.

El caso es que esta tarde me daba cuenta de que estas dificultades actuales que se me presentan, son desafios que a todos nos toca. Toca ir rescatando el presente, en la medida de lo posible, para que sea tan libre como seamos capaces.

Andaba por la avenida San Martín, en medio de una multitud de gente que hacía compras, como yo. Como yo, muchas de esas personas deberían estar passando por sus propios desafíos internos. Hay veces que estoy como en el paraíso.

Otras veces, cambia el juego, y es como si esas viejas heridas, cicatrices no del todo cerradas, volvieran para hacerme recordar cosas que viví. Violencia, agresión, traición, chantaje. En un momento, lloré.

Vinieron a mi recuerdo rostros de personas que he conocido en la Terapia Comunitaria Integrativa, y que hoy forman parte de mi vida emocional, afectiva. Me siento integrado en este espacio de gente en movimiento.

Me gustaría que hubiera una solución mágica, pero hasta ahora no la he encontrado. Hay la vida, los tropiezos, las heridas, el pasado que vuelve, y un presente que insiste en decirme: estoy aquí.

De algún modo, agradezco tener conciencia de que no tuve una vida fácil. Esto me granjeó la amistad y la simpatía de personas nobles que encontré por todas partes. También, sin darme cuenta, me transformé en una de esas personas que admiraba cuando joven.

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