Convergencias

¡Como pasa el tiempo!

Dos semanas lejos de esta página, son un tiempo infinito. Y al volver, la suma de todos los instantes, es como un espejo omnipresente que recoge toda la experiencia.

¿Para qué tanto apuro? ¿Para qué tanta información? ¿Para qué tanta urgencia? Volver a casa. Sentir la casa después de dos semanas.

Ver los insectos. Las polillas. Hormigas. Arañas. Volver a sentirme parte de un mundo mínimo e inmenso. Rodearme otra vez del canto de los pájaros. Las flores y el viento. Los libros y los colores.

Dejar otra vez que la música me traiga y me lleve, me deje por ahí, me eleve. Y ya de vuelta a la ciudad, el ajedrez de las calles. El laberinto del campo y el de la ciudad, se amalgaman, se juntan. Y ando, respiro. San Juan.

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