Construcción

“No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo.” Jorge Luis Borges. 
Los ejemplos de vidas jóvenes que fueron y son sacrificadas injustamente, nos tocan, son la luz que alumbra la posibilidad de que haya justicia. Otro joven, que fué torturado hasta la muerte por enseñar que se puede vivir justamente bajo el amor como regla, sigue recordándonos que hay un niño que nos señala el camino. Podemos tratar de seguir por ese camino estrecho, que conduce a la vida eterna. Él estará siempre a nuestro lado.
En mi opinión, cada ser humano es una posibilidad de realización de un destino único. No creo en la masificación despersonalizante que trata de disolver las diferencias. Creo que tenemos distintas vocaciones, dones de Dios con los cuales somos llamados a ejercer nuestra libertad creadora y nuestra responsabilidad.
El arte poético literario tiene un papel crucial en la construcción de esa felicidad a la que estamos destinadxs. Es dejarnos cautivar nuevamente por la belleza, por la maravilla de la existencia.
Escribo y leo y así hago mi mundo y lo habito. Un mundo íntimo e infinito. Lo puebla la sonrisa del niño que fui y sigo siendo. Los paisajes de cielos y pájaros y flores y cantos. Y cosas que estas pinceladas rápidas y talvez difusas consigan evocar en su simplicidad.
Compartir, repartir, son imposibilidades para cierto tipo de gente que puede llegar a creer que son más, porque tienen cosas que a los demás les falta. Me parece que como humanidad, nos hemos alejado demasiado de la posibilidad de una coexistencia en la cual el amor, la solidaridad, sean condición para una vida plena.
Se estableció que alguien debe sufrir para que la sociedad exista y se mantenga. Este es un falso supuesto. Podemos revertir esta situación  (como mucha gente lo hace) habituándonos a vivir más en contacto con nuestro ser profundo. Disminuyendo la violencia que nace de la no aceptación de nosotros mismos. Admitiendo que necesitamos amor para vivir, y que esto me obliga a ir en dirección de las otras personas.
Hay una nueva generación que le da valor a algo más que al dinero y a los bienes materiales. Esto a mí me hace ver que hay esperanzas concretas en el sentido de que no sé en qué tiempo, será posible esa otra forma de sociedad que queremos.
Fue elegido en Brasil un presidente que jamás podría haber sido candidato, ya que es un criminal de lesa humanidad. Esto hace evidente cuánto hay por hacer en el campo educacional. No sólo la educación formal, sino también aquella otra que hace que sepamos que somos personas, que podemos decidir, y que las decisiones deberían estar en nuestras manos, y no en manos de quienes tienen el poder de controlar las conductas ajenas.
La vida no está hecha, la vamos haciendo. Vamos haciendo nuestro lugar en el mundo, vamos haciendo nuestro propio mundo. Los trabajadores y las trabajadoras, la hacemos con los distintos quehaceres cotidianos. Pero el trabajo medular a que me refiero, es aquél que nos incluye en la trama de la existencia.
Las palabras que nos constituyen, que nos adentran en la escritura de una realidad que se va haciendo nuestra por este ejercicio. Sin esta tarea cotidiana que exige un contínuo aprendizaje flexible de lectura escritura, no llegamos nunca a ser propiamente humanxs. Por esto es que es tan lamentable que se invierta tanto esfuerzo en la deseducación alienadora. Gente ajena a sí misma es la precondición de la deshumanidad.

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