Conocerse

En el año de 1984, leí en un libro de Anaïs Nin, la opinión de esta escritora sobre “Por qué las personas escriben”. Escribo para tener un lugar donde vivir, decía. Para testimoniar el viaje en el laberinto. Para saborear la vida dos veces. Escribo como se crea un país, un clima. Escribo para tener un lugar donde vivir.

Martha Medeiros, en su escrito “Se eu fosse eu”, disse cosas que me llevan a un lugar semejante o al mismo. Dónde estoy cuando escribo, soy más yo cuando escribo. Gita Lazarte, mi madre, en su libro Caminando hacia el Ser, disse que si buscamos el sentido del vivir con la razón, como si fuera algo predeterminado, no lo encontraremos. Lo podemos encontrar si sentimos nuestros pasos.

Tengo la impresión de que las escritoras escriben más con el corazón. Hoy a la tarde no sabía bien qué hacer. Aún no sé. Leí algo de Lao Tsé en el Tao-Te-King. Dejarse llevar como una hoja. Desde hace varios días, vengo recordando unas frases de Karl Marx sobre la propiedad privada y los sentidos.

“La propiedad privada nos hizo tan necios y estúpidos, que una cosa solamente es nuestra cuando la comemos, la bebemos, la vestimos o la habitamos (..) Todos nuestros sentidos fueron expropiados al único sentido de tener.”

Hoy se habla de inteligencias múltiples. Alfred Schutz hablaba de varias provincias de significados, cada una con su propia llave cognitiva.

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