Caminando

A veces te sientes un poco cansado. A punto de naufragar, si quisieras exagerar. Pero no tanto. Un poco de cansancio nomás. Pero el mágico ritual de ir poniendo letras una al lado de la otra, tienen el efecto inmediato de irte devolviendo un poco de energía. Ahora a la tarde ibas por las veredas del barrio rumbo al mercadito. Y veías las veredas de piedra y de baldosas, unas con flores al lado, en jardines, otras al lado de muros. Ibas caminando y pensabas cómo la vida, lo que existe, es literario. Caminas por las páginas de un libro. Es más entretenido así. De pronto te viste en una página que se extendía adoptando la forma exacta de todo lo que te rodeaba, la calle, la gente, los autos, los jardines, las veredas, los pájaros, los postes con cables, la panadería, la inmobiliaria, el restaurante, la gente caminando. Y tú allí, en medio de ese escrito que era todo lo que existía. Caminar, escribir, reponen energías, vida.