Caminando

Vengo de Carapibus. La casa de campo. Los pájaros y las flores. El sol naciente y el poniente.

Esa sensación sin igual que me viene cuando escribo. Estar en mi lugar. Ser el que soy. Ser yo mismo. Vengo con mis cielos celestes y blancos. Tarde calurosa en João Pessoa.

El dolor viene también y me recuerda mi fragilidad. Me recojo a la trama fina del cosmos. El tejido sutil del universo. Dios. Salgo por ahí, por las veredas de mi barrio.

Tantos recuerdos. Tantas otras caminatas que convergen ahora en estos pasos que empiezo a dar. Me permito descansar. Dejar de forzar tanto los límites.

Hay cosas que hacer, y esto involucra vencer inercias y miedos. Después del primer movimiento, es más fácil. Uno va como dejándose llevar. Fluir.

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