Caminando

Escucho el canto de los pájaros en la mañana que comienza. Trato de registrar ese tejido tenue que está por todas partes, adentro mío y alrededor, hecho de luz.

Cultivo la confianza, como opuesta al miedo. El amor, como opuesto al miedo. Centrarme en mi condición de alguien que, al escribir, va fortaleciendo la unidad. Escribir es muchas cosas. Es ir uniendo lo que está disperso. Es ver que tengo fuerzas para seguir siendo yo mismo, en medio a presiones para que me adapte a padrones externos impuestos.

En estas horas tempranas, ese tejido tenue que une todas las cosas, está más presente. No hay tanto juicio. No hay tanta interpretación. El mundo está más quieto, y puedo ver mi florecer, que viene ocurriendo gracias a la intersección de palabras y sentimientos, situaciones y hechos. Una sensación de tranquilidad.

Puedo verme como un punto de luz hecho de la convergencia de afectos de mi familia y amigos. Siento la seguridad de saberme parte de una escritura infinita que contiene todo lo que existe (Jorge Luis Borges: “Para una versión del I King”). Esto es sobre todo el escribir, para mí, ahora. Vivir conciente de mi pertenecimiento al todo.

Un todo que comprende cada pequeña cosa. El respirar, el sentir, el desear, el pensar, el recordar. El disfrutar. El rehacerme cada vez que me aparte del camino que elegí y al cual fui llamado: el camino de Jesús. Un camino de amor y de justicia. Un camino simple, como dice el padre José Comblin en su libro O caminho. Ensaio sobre o seguimento de Jesus.

“Buscad el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será dado por añadidura.” Jesús nos llama a buscar el reino de Dios. No dice que debamos encontrarlo: nos pide que lo busquemos. Nos dice también que allí donde esté nuestro tesoro, estará nuestro corazón. Esto es una invitación al centramiento, al vivir focalizados en el bien, en el amor, en la comunidad.

Jesús nos dice también que si vivimos según sus palabras, no moriremos, sino tendremos la vida eterna. Esto es algo que está al alcance de cualquier persona. No es un camino padronizado. Cada uno lo recorre a su manera, según su propia naturaleza y vocación.

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