Basta una palabra

Hoy temprano me vinieron estas palabras.

Pensé cuál sería esa palabra. Jesús. Luz. (“Yo soy la luz del mundo… Ustedes son la luz del mundo”). La luz me está resultando muy significativa. Me tranquiliza.

Lo que siento interiormente, también ocurre a mi alrededor. Escucho lo que las personas me dicen, o dicen en mis cercanías. Y allí resuena alguna palabra. Un color. Una imagen. Un sentimiento. Integración por la palabra.

Escucho más. Escucho mejor. Escucho sin miedo. Esto me recuerda quién fuí y sigo siendo. Me encuentro en la gente y con la gente.

Vuelvo a reír, a divertirme, a hallar gracia en la vida. Vuelvo a confiar. Vuelvo a ser yo mismo. Hago nuevos amigos. La vida empieza de nuevo.

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