Barco sin puerto

Hay días en que uno se siente como un barco sin puerto, andando a la deriva. No es que estés así, tienes dónde ir, pero te sientes como si estuvieras perdido, como si el mundo y la vida fueran un conjunto de dificultades imposibles de resolver. Sabes que no es así, y sin embargo en un final de tarde como éste, te sientes así, como un barco a la deriva.