Argentina: ¡presente!

banderaAquello fue muy cobarde. Muy canalla. Todo un ejército, contra la población desarmada. Es comprensible el odio que despertó el régimen de Videla y sucesores. Pero es peligroso atarse a ese sentimiento.

Podríamos perder el presente, de tanto mirar hacia el pasado. No hay duda de que los culpables deben ser castigados. Pero la Argentina todavía tendrá que soltar su mirada de ese pasado atroz, para traerla hacia el presente.

No me creo dueño de la verdad. Pasé años envenenado contra la barbarie de 1976-1983. Pero no he quedado ciego para la manipulación politiquera, personalista y partidista, que se ha hecho y se sigue haciendo de la lectura de ese período de nuestra historia.

Hay que castigar a los culpables, sí. Pero no hay que olvidar que hubo una amplia masa de la población que apoyó al régimen y a sus prácticas infames. Hoy pueden estar camouflados, anónimos, imperceptibles.

Y si no somos capaces, como personas y familias, como colectivos de base y movimientos, de construir nuevas formas de sociabilidad, el horror podría repetirse. O peor: podría estar ya repitiéndose, de otras formas.

Atención al presente. No cegarnos por el pasado. Entonces los ideales sanos y constructivos que llevaron tantos argentinos a trabajar por un país sin hambre ni violencia ni dominación, seguirán estando siempre de pie.