Aprendiendo

Yo no nací para sufrir, pero el dolor me puede hacer crecer. La frase de Adalberto Barreto le llegara, oportuna, a esa hora de la tarde. Yo no nací para sufrir, pero puedo crecer con el sufrimiento, si es que tengo la humildad necesaria para aprender. No hay algo como un manual que me garantice la perfecta felicidad, pensaba. Uno intenta acertar, y se equivoca.

Muchas veces me he equivocado, dañando a personas que amo. Personas que me aman, me han dañado también, no intencionalmente. Esta mañana sentía una tristeza. Una desazón. Desasosiego. ¿Será que no me permito equivocarme? Me hizo daño lastimar con palabras los sentimientos de una persona muy querida. Me hizo daño. Sentía esta tarde esa tristeza. Esa y otras tristezas.

Las tristezas son como el agua que queda retenida en las barreras aluvionales de la montaña, y de pronto bajan todas juntas. Un desastre. Carta correcta para la persona equivocada. Sólo puedo perdonar si comprendo. El pasado vuelve y reacciono no a lo que está aquí, sino a lo que fue. Mis errores me hacen humilde. Sé que no soy un super-hombre, ni alguien perfecto. Necesito saber esto. No soy un super-hombre ni un ser perfecto. Soy alguien que trata de acertar. A veces acierto, otras no. Mis padres también, a veces acertaron, otras no.