Atreverse a ser otro

Recuerdo unas palabras de Mia Couto, el escritor mozambicano, sobre la longevidad.

Cómo hacer para vivir mucho. Tener amigos, era uno de sus consejos. El otro, me vino hoy a la conciencia, después de ver la película argentina El ciudadano ilustre (2016). Es “atreverse a ser otro.”

Yo me he pasado buena parte de mi tiempo como escritor, insistiendo en ser el mismo, ser yo mismo. Ahora me estoy dando cuenta de cuánta libertad puedo alcanzar permitiéndome ser otro.

Ser otro y el mismo. Puedo ser yo mismo, si me dejo ser otro. Puede parecer que estoy jugando, y estaría bueno. Pero no, es en serio. El personaje de esta película es un escritor argentino de una ciudad del interior de Buenos Aires, llamada Salas, que vuelve después de 40 años de vivir en Europa.

Le habían otorgado el Premio Nobel de literatura, era famosísimo, agenda llena, infinitas entrevistas y homenajes. La fama estaba acabando con su arte, y él lo sabía.

Vuelve a Salas justamente tratando de encontrarse otra vez, ya que no había salido de allí, en sus cuentos y novelas. Lo consigue, enfrentando la mediocridad local, la hipocresía, y esa costumbre que tenemos de tratar de ser lo que no somos,  en vez de simplemente ser como somos. Vale la pena. Está en Netflix.

 

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