Acción

Me siento obligado una vez más, a venir a público para decir algunas cosas.

No tengo la menor duda de que el régimen instalado en Brasil –y, digamos también, en buena parte del mundo– es abominable, repudiable desde todo punto de vista, injusto y cruel, inhumano. Ahora bien, la manera como cada uno, cada una, enfrenta esta situación, depende de muchas cosas. Capacidades, condiciones, posibilidades. Vocación.

No creo que todas las personas puedan ni deban luchar de la misma manera. Nos organizamos y actuamos de maneras diferenciadas, según nuestras afinidades. En mi caso personal, mi tendencia es más bien a actuar en la formación permanente. La educación continuada, que se ejerce en cada espacio y todo el tiempo.

Como parte de la red de la terapia Comunitaria Integrativa, mi actuación se centra en la creación y fortalecimiento de vínculos solidarios. El refuerzo de la autoestima. La potenciación de la capacidad resiliente de las personas y comunidades. Es una acción micro que repercute de manera sistémica, en el conjunto del tejido social.

Esto no significa, sin embargo, que le de la espalda a luchas de mayor alcance, como ser, en el caso específico de Brasil , el retorno a una plena vigencia de la Constitución, el respeto de los derechos humanos, sociales y laborales, la liberación del Presidente Lula.

Confieso que estas palabras mías nacen de un estado de profunda decepción con el sistema político interamericano e internacional. La incapacidad o la inacción de organizaciones que fueron creadas para mantener la justicia y el derecho internacionalmente (OEA y ONU) es lamentable.

Queda la continuada tarea de rehacer espacios de libertad y justicia desde abajo hacia arriba, comunitariamente, en la medida en que seamos capaces de conducirnos según principios y valores superiores al dinero, la conveniencia, el poder, el prestigio, los privilegios.

  • Compartilho com você essas mesmas preocupações. Estamos sob tempos sombrios de obscurantismo onde não há um mínimo de racionalidade a respeito das atitudes egocêntricas e déspotas do atual governo brasileiro. O quê nos resta senão um limbo de esperança ainda que cierre las cortinas e tentem nos fazer calar-se. Eu continuo com a minha lanterna acesa na esperança de que algum dia a justiça seja feita!

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