Esbozo de un itinerario biográfico

julioJulio Florencio Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914. Ese fortuito nacimiento fuera del país, motivado por la estadía de sus padres en Europa, parece ya signar su destino de argentino en destierro. En 1918 –tenía sólo cuatro años, y ya había asimilado la r gutural de los franceses– vino a la Argentina con su familia, luego de breves estadías en Zurich (donde nació su hermana Ofelia) y en Barcelona.

Vivió hasta los treinta y siete años en la Argentina, país al que perteneció por su sangre, formación, relación histórica y lenguaje, si no bastara para certificarlo su propia y radical afirmación, que fue permanente hasta el fin de sus días. Su madre, doña Herminia Descotte, a quien conocí, tenía ascendencia francesa y alemana. Acerca de su padre, Julio Cortázar, aportaré los datos proporcionados por mi gentil colega Clara Cortázar, hija del conocido folclorólogo Augusto Raúl Cortazar: el abuelo de Julio, Pedro Cortázar Mendioroz, había nacido en Bilbao, y se estableció como jefe del Banco Hipotecario (o del Banco Nación, dato no verificado) en la ciudad de Salta, donde contrajo matrimonio con Carmen Arias Tejada, descendiente de antiguas familias del norte argentino.

Tuvieron cuatro hijos: Pedro, Octavio Augusto (padre de Augusto Raúl), Julio (padre de Julio Florencio) y Carmen Rosa. De ello se deduce que Julio Cortázar y Augusto Raúl Cortazar, que escribieron su apellido de distinto modo, eran primos hermanos. La separación de sus padres, que se produjo tempranamente, apartó a Julio de la familia paterna. Luego de que dijera de sí mismo “ningún guerrero ilustre”, etc., vino a saberse que su abuela estaba emparentada con José Moldes, guerrero de la independencia, y con Félix Arias Rengel, expedicionario del Chaco. Por mi parte, pese al origen bilbaíno del abuelo de Cortázar, recuerdo haber hallado su apellido en documentos coloniales de Tucumán que revisé por otros motivos. Otro comentario de Clara Cortázar se refiere a la común ascendencia de Julio y el Che Guevara en un antepasado lejano, Adrián Cornejo. En fin, incluyo estos datos curiosos e interesantes, sin variar un ápice en mi convicción, proveniente del humanismo: el hombre es hijo de sus obras. Accediendo a mi pedido, Cortázar me hizo llegar en 1965 la síntesis autobiográfica que sigue, y que ha sido reproducida por diversas publicaciones:

“Nací en Bruselas en agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo; por consiguiente, asténico, tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color el gris (aunque en realidad me gusta el verde). Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia; a mi padre lo incorporaron a una misión comercial cerca de la legación argentina en Bélgica, y como acababa de casarse se llevó a mi madre a Bruselas. Me tocó nacer en los días de la ocupación de Bruselas por los alemanes, a comienzos de la Primera Guerra Mundial. Tenía casi cuatro años cuando mi familia pudo volver a la Argentina; hablaba sobre todo francés, y de él me quedó la manera de pronunciar la “r” que nunca pude quitarme. Crecí en Banfield, pueblo suburbano de Buenos Aires, en una casa con un gran jardín lleno de gatos, perros, tortugas y cotorras: el paraíso. Pero en ese paraíso yo era ya Adán, en el sentido de que no guardo un recuerdo feliz de mi infancia; demasiadas servidumbres, una sensibilidad excesiva, una tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados (“Los venenos” es muy autobiográfico). Estudios secundarios en Buenos Aires: maestro normal en 1932. Profesor normal en letras en 1935. Primeros empleos, cátedras en pueblos y ciudades de campo, paso por Mendoza en 1944-1945 después de siete años de enseñar en escuelas secundarias. Renuncia a través del fracaso del movimiento antiperonista en el que anduve metido, vuelta a Buenos Aires. Ya llevaba diez años escribiendo, pero no publicaba nada o casi nada (el tomito de sonetos, quizá un cuento). De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano, lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético. Traductor público nacional, gran oficio para una vida como la mía en ese entonces, egoístamente solitaria e independiente.” (1)

En noviembre de 1951 se fue a París, donde residió hasta su muerte. Su trabajo como traductor en la unesCo lo condenó durante algunos años a la vida nómada, de la que a veces se quejaba, pero en el fondo afín a su inquietud permanente. Quisiera añadir a los años de su formación el nombre de dos de sus recordados maestros de juventud: Arturo Marasso y Vicente Fatone, o el recuerdo imborrable que dejaron sus clases sobre los poetas malditos en sus discípulos de Mendoza. Emilia y Enrique Zuleta Álvarez me han facilitado apuntes de clase que guardaron con devoción. Pero es en la obra del autor donde queda escrita su biografía profunda y verdadera.

Mario Goloboff, biógrafo de Cortázar, ordena los siguientes datos: en 1953, viaja a Italia. Al regreso se casa con Aurora Bernárdez; tendría más tarde nuevas uniones, con Ugné Kaivelis y con Carol Dunlop. En 1963, realiza su primera visita oficial a la Cuba socialista. En 1970, publica Viaje alrededor de una mesa (ponencia presentada en la mesa redonda “El intelectual y la política”, celebrada en París en abril de ese año) así como Literatura en la revolución y revolución en la literatura (2) (texto de la polémica sostenida por Cortázar y Mario Vargas Llosa con Oscar Collazos y publicada originalmente en la revista Marcha de Montevideo, a partir del 29 de agosto de 1969).

En 1973, con motivo de la aparición de su novela Libro de Manuel viaja a la Argentina. Visita también Ecuador, Perú y Chile, donde se entrevista con el presidente Salvador Allende. En 1974, obtiene el premio Medicis (Francia) para autores extranjeros por la novela Libro de Manuel, y dona el monto del premio a la resistencia chilena. Inicia su participación en el Tribunal Russell. En 1975, viaja a Oklahoma, Estados Unidos, en ocasión de la Fifth Oklahoma Conference on Writers of the Hispanic World dedicada a su obra (21 y 22 de noviembre). Realiza lecturas de sus textos en la Universidad de Oklahoma.

En 1979, visita Panamá y Nicaragua. A partir de esta fecha, iniciará una intensa campaña internacional en apoyo a la joven revolución nicaragüense. En 1981, el presidente François Miterrand le concede la nacionalidad francesa. Muere en París el 12 de febrero de 1984. Póstumamente aparecen, entre otras obras, Los autonautas de la cosmopista (en colaboración con Carol Dunlop), Salvo el crepúsculo, Nicaragua tan violentamente dulce, Alto el Perú, Nada en Pehuajó, colecciones de cartas, las primeras novelas, los “papeles inesperados”, las clases. Considero que de todo este material, sin duda interesante, la obra más valiosa es Imagen de John Keats.

(1) Carta a Graciela [Maturo] de Sola con fecha 4 de noviembre de 1965. Publicada en Julio Cortázar, Cartas 1964-1968, t. ii, Buenos Aires, Alfaguara, 2000, y, en este libro, en pp. 251-254.

(2) Oscar Collazos, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa, Literatura en la revolución y revolución en la literatura, México, Siglo XXI, 1970.

Fuente: Graciela Maturo, Julio Cortázar: razón y revelación (Buenos Aires: Biblos, 2014)